ENTREVISTA a Doña Concha Cabrera (Famosa mística Mexicana)

                                                                 Carlos Francisco Vera MSpS

(*) Esta entrevista apareció en el conocido diario mexicano, de tiraje nacional llamado “El Universal” el 25 de septiembre de 1936.
universal

Este periódico se enteró que vive entre nosotros unas mujer de 74 años, mexicana, viuda, madre y abuela, que es Mística, así como Santa Teresa o San Juan de la Cruz y como eso es noticia y tiene su curiosidad, pues los místicos son especie en extinción, quisimos entrevistarla para que nuestros lectores opinen.


Llegamos a su casa, una amplia casa con jardín al rededor, bastante bien cuidado. Está ubicada en San Ángel, al comienzo de la cuesta de Altavista. Tocamos el timbre y nos abren la puerta. La persona que nos abrió, nos pasan al salón; una habitación bien arreglada con sus muebles antiguos, sus jarrones y sus flores naturales. La señora Cabrera nos hace esperar poco menos de 5 minutos. Llega vestida sencillamente de negro, con un vestido pasado de moda, con el pelo cano recogido en chongo y nos saluda con una gran sonrisa. Nos impresionan sus grandes ojos azules, que a pesar de su edad, no han perdido el brillo de la juventud. Nos ofrece un café...

P. Señora, ¿es verdad que usted es mística?
R. Mira, muchacho, primero, no me llames de usted y después te diré que no soy mística; yo soy Concha Cabrera viuda de Armida y como dicen en mi natal San Luis, para servir a Dios, y a ti también (risas).
P. Pues nos han asegurado que usted, y perdone que le siga hablando de usted, pero así lo exige el periódico, es una importante escritora mística.
R. No sé que responder, pero lo que sí te diré es que escritora, pues bueno, eso sí; Me ha gustado escribir y lo he hecho desde casi los 13 años. El apellido de mística, me suena muy raro. ¿De donde lo sacaste?


P. ¿En qué Universidad cursó sus estudios? ¿Tiene especialidad en filología española?
R. ¡No hombre, que va! ¡Si yo estudié hasta creo que cuarto o quinto de primaria con las señoritas Santillana de San Luis! No, que esperanzas. En mis tiempos, las muchachas no íbamos a la Universidad. Ahora, eso sí. Para las cosas del hogar, pues de todo sé; cocinar, planchar, coser, bordar, ¡hago unos pasteles, como para chuparse los dedos! Claro, a mi me encantan; bueno, no creas que te quiero presumir, pero tocar el piano y cantar ¡lo hago muy bien! Y luego, pues también sé entretener a los chicos con juegos, cuentos, distracciones... pero, nada más. Si eso de escribir como que me salió espontáneo. Yo lo uso para vaciar en el papel mi corazón.


P. ¿Y que le parece a usted ser una autora tan leída?
R. ¡Pues muy raro! ¿Qué quieres que me parezca? Bueno, lo que pasa es que a ver si me puedes entender. Imagínate que tienes una novia a la que quieres mucho y que te da por poner tus reflexiones sobre ella en un cuaderno, y luego ahí le escribes muchas cosas que quieres decirle, y tus planes para el futuro, y le cuentas cómo te sientes y le pones cuánto la amas, o sea cosas muy personales, muy del interior, cosas que sólo tú y ella conocen. Y un buen día, te encuentras con que tu diario íntimo lo han leído un montón de gente, y no sólo eso sino que todo mundo opina sobre ti y dicen que si estás loco por escribir esas bobadas o que si te falta un tornillo porque dijiste tal o cual cosa en un desahogo de amor, ¿qué te parecería a ti que te pasara eso?

P. Me parecería horroroso, se me pone los pelos de punta.
R. Ay, hijito, pues eso me ha pasado a mí. Porque te voy a contar algo. Yo, desde muy jovencilla, pues amé a Jesús; lo amé en serio, con una pasión, con un fuego, que, bueno, ¡para que te digo más! Lo amé y a uno de los directores espirituales que tuve, un jesuita por cierto, español para más señas, se le ocurrió que debía escribir TODO lo que pasara por mi mente y por mi corazón. Oye, y yo tan ingenua, tan obediente, que voy poniendo TODO. Se me hacía feo no obedecer esa orden, que para mí era la voz de Dios y entonces, pues salió lo que salió. Mira, escribí 23,424 páginas manuscritas durante 43 años o sea de los 31 que tenía cuando empecé a los 74 que tengo hoy. Es mi diario, es la historia de mi vida, es mi historia. Bueno y también, ¡ya qué más da que lo sepan, si ya lo sabe todo mundo! Es mi historia de amor con Jesús.

P. Ya que su relación con Jesús fue tan importante ¿qué puede destacar de ella?
R.  Pues lo primero que se me viene a la cabeza, es decirte que estando con Jesús, nunca me aburrí, ni una sola vez. ¡Se le ocurren tantas cosas! Primero, que me conociera a mí misma y se empeñó en enseñarme quien soy yo, luego que la humildad; ¡Vieras que curas se le ocurría darme! Luego que si las virtudes y pues ejercicios teóricos y luego prácticos. Después se le ocurrió que si el desprendimiento; y dale con que a desprenderme de todo; me dejó como diurex sin pegamento, ya no pegaba con nada ni con nadie; luego que si los desposorios místicos, ¡vaya!, ¡y la preparación que me hacía! Después se le ocurrió que si el matrimonio espiritual, incluyendo viaje de novios, (risas); después, ¡es que no se cansa nunca! Que si la encarnación mística y entonces a “jugar” ahora a que yo soy su mamá y con esto, pues a cuidarlo, a mimarlo, a protegerlo y después, que si voy a fundar monjas y religiosos ¿a quien se le ocurre que un burro ignorante como yo funde esas cosas? ¡Pues a Él! Y a obedecer que para eso estamos y después... no, si imaginación la tiene; que ahora eres como la Virgen María y te vas a quedar sola, sin Mí... y pues eso si que ya me gustó menos; pero así le gustó a Jesús ¿voy a querer yo otra cosa?

P. Veo que su vida ha sido un poco agitada ¿pero, qué pensaba su familia de todo esto?
R. Pues no pensaban nada; como te dije, todo esto ocurre en el interior, entre Jesús y yo; por fuera, creo que no se me notaba mucho. Como se suele decir, “la música va por dentro”. Lo que pasa es que, en todos estos ires y venires en los que me montaba Jesús, pues Él también me ponía la gente adecuada y claro, Él también cuidó mis cosas. Mira, mi marido por ejemplo, era un hombre excelente, buen cristiano, caballeroso al máximo, respetuoso de mis cosas. Para que se nos quite la idea que los mexicanos son machistas. No señor, los estereotipos son horrorosos. Luego, pues no sé, cierta habilidad de mi parte; a mí me han chocado siempre las beatas, esas que ponen los ojos en blanco de todo; a mi cantar, contar chistes, jugar, hacer fiestecitas, eso si que me gustó. Mi corazón, pues entero de Dios y con eso, entero para los demás.

P. Si usted dice que no le gusta que lean sus cosas íntimas, ¿entonces porqué lo permitió?
R. Ah que muchacho tan ingenuo ¿tú por que crees? Lo que es a mí, ni permiso me pidieron.

P. No lo sé, no se me ocurre. Quizá por deseo de ser famosa y admirada.
R. ¡Qué cosas tienes jovencito, Dios te perdone ese mal pensamiento! No, que va. Vergüenza me da que todo mundo se haya enterado hasta de lo que ponía para comer, porque como te dije escribí TODO, vida de familia, tentaciones, pensamientos, amor, lo que se me ocurría. Pues la cosa es que ÉL, ¿quién más sino Él? Dijo que todos esos escritos, serían como una luz para otros ¿se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín? Dijo que esos escritos serían como un fuego en el corazón de otros ¿se puede encender un fuego y luego pedirle que no caliente? Pues Él “tuvo la culpa” también de esto.

P. Por último doña Concha ¿qué le pediría usted a quien leyera hoy sus escritos?
R. Primero, pues les pediría que se dieran cuenta que están leyendo escritos íntimos de una enamorada, con sus locuras y todo. Les pediría que no se escandalicen de lo que leen, pues son escritos de amor, les pediría que no me pidan que escriba como si fuera una escritora de novelas; que sean razonables y se den cuenta que están entrando “a la interior bodega” de una mujer apasionada por su Dios y Señor, Jesús. Que me miren desde ahí. Jesús me prometió un día que yo sería como Juan el Bautista, que aquel que me lea a mí no me verá a mí sino lo verá a Él, Jesús crecerá y yo desapareceré.

(*) Todo esto es ficción. Se trata de una hipotética, jamás realizada, entrevista.

 

 

 
9