Ver por los ojos de Jesús y que Jesús veo por los nuestros!
Hablar como hablaba Jesús, y que Jesús hable por nuestros labios!
Amar como amaba Jesús, y que Jesús ame con nuestro corazón.
P. Felix de Jesús
Al no poderme expresar a nivel teológico doctrinal lo que para mi representa amar como ama Jesús, trataré, en palabras sencillas y en compańía de María, de comunicar mi vivencia de esas palabras como nos lo enseńa la Espiritualidad de laCruz.
Amar como ama Jesús, y que Jesús ame con nuestro corazones Amor que Salva!
Tanto nos amó Jesús que dio su vida por nosotros. Nuestro Jesús nos ama incondicionalmente. El ama tanto al que corresponde a su amor como al que lo desprecia o le trata con indiferencia. Por lo tanto podemos afirmar que el amar como amaba Jesús implica que nos sacrifiquemos por los demás, que amemos tanto al que nos ama como al que nos hace mal. Amar al que nos ama es mas fácil pero amar al que nos hiere, amar a los que hacen dańo o son indiferentes a las necesidades aun basicas de otros es un poco mas difícil. Para que esto suceda, nuestro corazón tiene que vaciarse de nosotros mismos y permitirle al amor divino que lo invada. Solo con el Espíritu Santo puede ser posible tal transformación, muriendo a mi para que El invada mi ser, solo así podre experimentar su misericordia y podre permitirle a El que ame con mi corazón.
El discipulo de Jesus tiene que vivir por la vida de Jesus.
Amor que salva, el Espíritu Santo, el amor que transformó el sacrificio en amor salvífico. Aun siendo instrumentos imperfectos el Espíritu Santo nos impulsa a permitirle a Jesús a amar con nuestro corazón. Nos impulsa a consolar las almas que sufren enfermedad, soledad, a los abandonados, a los imigrantes, a los abusados, o los de edad avanzada que ya no puede valerse por si mismo. A estos les podemos comunicar que su dolor, que su sufrimiento puede salvar almas. La Espiritualidad de la Cruz nos impulsa a comunicar a otros el valor salvífico del sufrimiento unido a Jesús, abrazando nuestra cruz de cada día con amor. Nos conduce a permitirle a Jesús entrar en nuestro corazón y que El ame con nuestro corazón para salvar muchas almas. De ahí el grito de Conchita, ˇJesús salvador de los hombres, sálvalos! Cuantas almas se encuentran en una obscuridad que no pueden sino caer mas profundo en la maldad. El amor que salva nos lleva a pedir compasión por los que viven apartados de Dios, a los que por una razón u otra se olvidan de que una vez lo conocieron.
Con la siguiente oracióne escrita por Conchita, podemos ofrecer nuestro sacrificio en cada misa en unión con la sangre de Jesús. La oración dice así: “Padre eterno amadisimo, por las manos de Maria, recibe mi sangre que en ese caliz pongo, en union con la de Jesus; sacrificandola por tu amor, por tus sacerdotes y por la salvacion del mundo entero. Aceptala Padre mio, y rocia con ella a los buenos y a los malos, a los vivos y a los difuntos, haciendo fecundo el campo de la Iglesia por medio del sacrificio.
En el hospital en que trabajo tengo la oportunidad de ofrecer en unión con Jesús los dolores y sufrimientos de los pacientes o familiares de estos, además de suplicar por ellos. Este ofrecer del dolor o sufrimiento del que esta en un hospital y con el cual me enfrento a diario en unión con Jesús por las manos de María, el Espíritu Santo lo transforma en amor salvífico.
Jesús le dijo Conchita : “No solo quiero (que ofrezcan mi sangre) en una misa, sino en todas las que se celebren en todo el mundo a cada instante, de dia y de noche, simpre, siempre”.