![]() |
||||||||||
| |
||||||||||
|
|
|||||||||
1. Introducción Conchita atravesó todos los estados de vida que en su camino de realización se le pueden presentar a una mujer: hija, hermana, novia, esposa, nuera, madre, viuda, suegra, abuela, bisabuela, y finalmente, por un privilegio pontificio, fue religiosa consagrada viviendo en su propia casa. Se caso a los 22 años y su vida de matrimonio duro 16 años y algunos meses. En ese tiempo fue madre de nueve hijos y los 36 últimos años de su vida, los paso en estado de viudez. Murió el 3 de marzo de 1937. Fue una mujer de su tiempo y de su tierra: Vivió en la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del presente siglo. Su vida estuvo envuelta en el entorno del campo, de las haciendas, por lo que aprendió a cabalgar, a ordeñar, a administrar su casa y el rancho, a tocar piano, a bordar, a bailar, a limpiar pisos y a orar. Fue una mujer que vivió en el mundo, aunque no del mundo. Ningún aspecto de su vida fue obstáculo para amar a Dios, sino oportunidades para relacionarse con El, por ello se dice que vivió la vida ordinaria de manera extraordinaria. "Precedió a mi nacimiento una gracia extraordinaria del Señor, que mi madre pocos años antes de morir me refirió. Faltaban 5 o 6 meses para mi nacimiento, cuando le vino una enfermedad -de la cual se habían perdido 7 de mis hermanos-, que agotando totalmente sus fuerzas iba a acabar con su vida. El medico llamo a mi padre, y le dijo que para que se salvara mi madre, tenia que morir yo. Se opto luego por sacrificarme a mi, para que mi madre quedara con vida (ellos, mis padres, que eran muy cristianos, no sabían, como yo tampoco sabia hasta no hace mucho tiempo, que esto no debía ser); pero !oh maravilla! o mas bien, !oh poder y misericordia de Dios! comenzaron a dar a mi madre medicinas enérgicas para que yo naciera antes de tiempo, y contra lo natural, le obraron con efecto contrario, cesando con ellas, hasta la enfermedad. Cierto que todo el tiempo hasta unos días antes de venir yo al mundo, mi madre estuvo en cama, pero me salve del limbo, de dejar de ver a Dios para siempre". Con este texto vemos que Conchita carga en su inconsciente una experiencia de profundo dolor. Los señores Cabrera Arias se han decidido ya por el aborto aun contra sus creencias y contra su amor. Es un embarazo difícil y peligroso. La madre debe permanecer en cama largos meses; después del parto no pudo criar a su hija débil y enferma, la cual pasa de unos brazos a otros al cuidado de muchas nodrizas -muchas de ellas mujeres con mala voluntad-, hasta que al fin, la mujer del portero de una de las haciendas de su madre, se ofrece a amamantarla haciendo a un lado a su propio hijo, el cual muere a consecuencia de este intercambio. Al llegar al uso de razón, es consciente de cuanto debe a esta mujer, así como de la muerte de su hijo, y se culpabiliza por ello. Por otra parte, respecto a su instrucción y educación ella indica que "los maestros iban a su casa a darles clase de instrucción y música. En cuanto a la instrucción la tengo muy escasa no por culpa de mis padres y maestros sino por mi tontera, pereza y tantos cambios y viajes en la edad de aprender. Yo me dedique mas a la música porque me encantaba el piano y el canto. De cosas de la casa si nos enseño mi madre desde fregar suelos hasta bordar, a los doce años ya llevaba yo el gasto de la casa, y en la hacienda desde ordeñar, hacer pan, cosas de cocina, etc. Nunca nos dejaba mi madre en la ociosidad teniendo en esto cuidado especial". "Ni a mi padre ni a mi madre les gustaban los melindres, de seis años me subieron a caballo sola y la primera vez se espanto y me caí. Acto continuo, sin dar importancia a mis lagrimas, mi padre mando que tomara un vaso de agua y otra vez arriba, así les perdí yo el miedo a los caballos, llegando a tener hasta vanidad de montar los briosos y que a otros tiraban..." En este tiempo, "crecí como la hierba de los campos, al natural y que poco entendí Dios mío, tus gracias y favores"... En sus "penas de niña" se aislaba a "platicar con los ángeles" encontrando así consuelo y plena seguridad de ser escuchada; "desde muy niña, el campo, los pájaros, la naturaleza y aquella paz me llevaban el alma a Dios". De este modo, su niñez y adolescencia se dan sin ninguna particularidad: Es la vida de una niña y jovencita de familia acomodada, con poca preparación académica, que vive las distintas actividades propias del lugar y de la época. Asimismo se resalta su experiencia de sentirse rechazada en el seno materno y la fragilidad de su salud, lo que influye en la formación de su personalidad, y como consecuencia, -y al igual que cualquiera de nosotros- en la caracterización de algunos conflictos, inseguridades y complejos reflejados en su comportamiento. Tiene una imagen desvalorada de si misma que la remite a Dios: "Nada en lo que yo ponía la mano salía bien...y no era porque no supiera hacer las cosas, sino que Dios quería humillarme de ese modo"; "siempre me he sentido en mi casa y fuera de ella, y toda la vida, la mas fea, la mas inútil, y la mas buena para nada... primero sentía feo, pero después se lo ofrecía a Dios...". Por otra parte siente una inmensa necesidad de Dios, y paulatinamente va haciendo crecer su relación con El, hasta sentir "nostalgia de Dios".
3. Novia. "A mi nunca me inquieto el noviazgo en el sentido de que me impidiera ser menos de Dios. Se me hacia tan fácil juntar las dos cosas. Al acostarme ya cuando estaba sola, pensaba en Pancho y después en la Eucaristía que era mi delicia. Todos los días iba a comulgar y después a verlo pasar. El recuerdo de Pancho no me impedía mis oraciones, me adornaba y componía solo para gustarle a el, iba a los teatros y a los bailes con el único fin de verlo. Todo lo demás no me importaba. Y en medio de todo esto no me olvidaba de mi Dios, las mas veces lo recordaba y me atraía de una manera indecible".
4. Esposa. Un cierto choque entre su pudor físico y espiritual y la intimidad conyugal, aparece también claro y es perfectamente explicable: La mentalidad de la época con un sentido dualista (alma=bueno; cuerpo=pecado) y fuertemente pesimista del sexo, casi identificada con la concupiscencia y el pecado, hacia ver las relaciones intimas del matrimonio casi como una concesión al pecado, que para no serlo necesitaba justificativos de otra clase. Sin embargo, aun dentro de esos condicionamientos y de esa mentalidad, la luz de Dios le hace descubrir y apreciar el estado matrimonial, y nos entrega unas hermosas reflexiones sobre el: a) Quien fue Francisco Armida García? Referente a los puntos débiles de Francisco, Conchita apunta cinco principales: "Cuando nos casamos tenia un carácter muy violento. Era como la pólvora, luego pasaba el fuego y se contentaba apenado. Al cabo de algunos años cambio tanto, que hasta su mama y hermanos se admiraban. Yo creo que era la gracia y el continuo limarse el pobre con esta lija y duro pedernal". "Era muy presumido". Por esa razón le molestaba el poco cuidado en el vestir de su esposa. Sin embargo, ya para morir, recuerda Conchita: "Me encargo que le pusiera un habito viejo de San Francisco y lo enterrara en segunda clase por humildad. Cuando arreglamos lo del entierro, ni hubo habito viejo, sino nuevo, y no había fosa de segunda sino solo de primera en el panteón Tepeyac". Por otro lado revela Conchita el espíritu celoso de Pancho: "Mi esposo era un poco celoso. Cuando mas o menos el dudaba de mi, le hable muy fuerte y con gran vehemencia. Siempre en los casos extremos lo he hecho así y he conseguido mi objeto y que se me respete". Pero esta característica tan arraigada, Francisco la fue superando con el tiempo. Años mas tarde, cuando la encontraba escribiendo las cosas de su conciencia, era otra su actitud: "Nunca leía lo que escribía, a veces me encontraba haciendo mis cuentas de conciencia. Son cosas de espíritu que tu dices y yo no entiendo, me decía". Conchita menciona también que Pancho "le tenia mucho miedo a la enfermedad y a la muerte. Le leía el 'Kempis' y a menudo salía el capitulo de la muerte. Mi esposo creía que yo lo hacia a propósito". Sin embargo, posteriormente Conchita revela: "Su miedo a la muerte se cambio en un perfecto abandono a la voluntad divina", ya que estando cerca de la muerte, ella escribe palabras de Pancho: "Según yo, es el momento que mas falta le hago a mis hijos, pero Dios sabe lo que hace y yo solo quiero su voluntad". Francisco tenia 43 años y ocho hijos. En su lecho de muerte después de haber bendecido a cada uno de sus hijos, Conchita le dice a su marido: "Yo siempre he procurado darte gusto y si Dios te lleva, quiero seguir tu voluntad: Que quieres de mi?... 'Que seas toda para Dios y toda para tus hijos'". b) Relaciones de Familia de Conchita. "Mi suegro siempre me quiso; hacia mucho que no frecuentaba los sacramentos y le rogué que lo hiciera, le arregle que se confesara y Dios me concedió que lo hiciera, muriendo algún tiempo después repentinamente. "Mi suegra me decía después que cuando me case no me quería nada, pero que después mucho. Y así era, ella me defendía hasta con mi marido..." (respecto a situaciones en las que el sentía celos). Conchita resume así su sentimiento de esposa: "Yo fui muy feliz en mi vida de casada". Sin embargo, es importante observar la evolución que tuvo su relación de pareja: Inicialmente, en su noviazgo, ella revela que Pancho era todo para ella y que la relación con el, "no le impedía ser de Dios". Posteriormente, ante la realidad del matrimonio y la mentalidad de la época de considerar la vida sexual como pecaminosa, ella sufre importantes confusiones para poder unificar su entrega a Dios y su relación intima con Pancho. Esto pudo haber afectado de cierta forma, su relación matrimonial (dormían en habitaciones separadas, por ejemplo). Pero finalmente, cerca de la muerte de Pancho, Conchita vuelve a idealizar su relación con el, siente nuevamente un amor puro y pleno hacia el, y quizás, hasta se culpabiliza por sentimientos pasados experimentados en su relación de pareja.
5. Madre. En una carta que Conchita escribe a su director espiritual, el Obispo Maximino Ruiz, ella misma le dice que por encima de todas las demás cosas su tarea primordial y su ocupación mas importante es la educación de sus hijos. Existen muchos escritos y cartas que Conchita envía a sus hijos, a sus nueras y yernos y a sus amistades, en donde se testimonia su entrega como madre, sus consejos y orientaciones, y sus dolores y sufrimientos de madre. Asimismo, el testimonio de sus mismos hijos es muy revelador: "Mama sonreía siempre". De tal manera era sencilla y natural su vida que inclusive alguno de sus hijos se expresa diciendo: "Mi mama casi no rezaba". Y en una entrevista realizada con ellos por el Padre Philipon, reconocido teólogo francés, y en donde el les explica que su madre había sido una gran santa y una gran mística, la respuesta de ellos es la siguiente: "Nosotros no sabemos nada ni de santidad ni de mística, pero si sabemos que mamas como ella, no las hay".
6. Viuda. "El llanto de mis hijos que derraman por su padre me traspasa el alma... Mal del cuerpo y ahora estoy resintiendo la fatiga, pues ni de día ni de noche me aparte de mi enfermo, asistiéndolo en todo personalmente hasta su muerte. Tengo enfermos a mis hijos, sobre todo al mas pequeño... El Señor me ayude con la Cruz". El 30 de septiembre (1901) añade dolorosamente: "Hoy concluye el mes en el cual mas he sufrido en mi vida".
7. Escritora. Dentro de sus escritos, cuenta con 46 obras editadas y 26 obras inéditas, entre las que se encuentran sus "Cuentas de Conciencia" o bien, su diario personal, que lo escribió por obediencia a las indicaciones marcadas por sus directores espirituales desde los 31 años de edad, hasta los 74 años, muy poco antes de su muerte. Solamente dentro de sus cuentas de conciencia logro reunir 66 tomos, además de que, después de su muerte, se lograron recopilar 23 tomos de cartas dirigidas a personas de todo tipo y condición. Dentro de la temática que tratan sus escritos, se pueden encontrar revelaciones sobre: Muchos de estos temas fueron nuevamente tratados por la Iglesia hasta el Concilio Vaticano II (1965), por lo que se consideran reveladores de una importante misión profética.
8. Experiencia Espiritual. Realmente, su grandeza se centra en que con todo y los conflictos e inseguridades (conscientes e inconscientes) que sufrió desde pequeña y que marcaron de manera importante su personalidad, ella pudo ir superándolos con la ayuda del Señor, a su vez, que El la eligió asumiéndola integralmente con toda su realidad personal (con sus potenciales, debilidades y limitaciones), logrando así hacerla crecer en su amor y en la perfección espiritual, que mas tarde le llevaran a cumplir como misión el anunciar al mundo el misterio de Cristo Sacerdote y Ofrenda, como único medio de salvación para los hombres. Presentaremos ahora una síntesis de los aspectos mas importantes de su proceso de santidad: . Desde su juventud siente una profunda e incontenible nostalgia de Dios, que va creciendo hasta convertirse en una verdadera necesidad de estar en El, de vivir en su presencia. . Se da una unión cada vez mas profunda y una entrega mas completa al Señor en medio de sus deberes de estado. . A partir de 1881 se da una búsqueda continua en su perfección. Se apoya en sus directores espirituales para ir avanzando en su crecimiento. . En 1889 asiste a sus primeros ejercicios espirituales y escucha en su interior: "Tu Misión es la de Salvar Almas". En ese momento no entendió su significado; penso que debía sacrificarse por su marido, por sus hijos y criados, así que se empeño en cumplir fielmente la encomienda de esa manera. . El 14 de Enero de 1894 se graba en su pecho el monograma JHS, como una forma de manifestar su pertenencia al Señor. Entonces se olvida de si y exclama su deseo: !JESUS SALVADOR DE LOS HOMBRES, SÁLVALOS, SÁLVALOS!. . Desde el mes de noviembre de 1893 el Señor se le manifiesta de muchas formas, de manera que ella lo describe como una "persecución del Señor". Sin embargo fue a raíz de la inscripción del monograma -dos meses mas tarde- que el Señor intensifica su llamado: "no me dejaba ni de día ni de noche, ni en la oración ni fuera de ella, con aquella persecución amorosa, con aquella invasión divina... a la manera de un novio que pretende a una para casarse..."; "Te quiero mía, lo eres ya, pero aun mas quiero que lo seas, me repetía; acércate, quiero hacer contigo unos desposorios, quiero darte mi nombre y prepararte a grandes gracias". Es así que en enero 23 de 1894 se dan los "desposorios espirituales con Cristo". . En respuesta a este encuentro, se refuerza el proceso de transformación de Conchita, el cual sigue las distintas etapas que se dan en toda relación entre personas que se quieren: Como resultado de este proceso, Conchita experimenta una serie de cambios en su interior: . En 1894 tiene la visión de la Cruz del Apostolado. . A partir de ese mismo año, vive su vida cotidiana de la manera mas natural, pero de forma transfigurada, es decir con los firmes propósitos de agradar al Señor con los mas insignificantes detalles, desarrollando una especial sensibilidad para no ofenderlo, a través del trato amoroso con su esposo, sus hijos, sus amistades, su servidumbre, etc. . El Señor la va transformando y preparando en su interior, para recibir la gracia central de su existencia: "La Encarnación Mística". Es decir, una manera nueva, divina, de amar a Jesús y de unirse espiritualmente a El, a la manera del amor de María, quien tuvo una identificación absoluta con su Hijo y una intima asociación con su obra redentora. . De este modo, el 25 de marzo de 1906, día en que se celebra la Encarnación del Verbo, el Señor le concede vivir esta gracia especial de unirse a El místicamente, y asociarse íntimamente al amor y gracia de María, Madre de Dios. Jesús le pide "encarnar" en ella de manera especial, para que con su nuevo testimonio de vida, le ofrezca "hijos espirituales" que acepten vivir a imagen de Cristo. . Las consecuencias de esta gracia central que vive Conchita son incontables. Entre otras, podemos mencionar: . En la ultima etapa de su vida, Conchita profundiza en la soledad de María y vive momentos de sequedad o aridez en su relación con Jesús. Ella entiende que los silencios del Señor la asocian mas íntimamente con la soledad de María y con aquel profundo desamparo de Jesús en la Cruz, que le hace exclamar: "Dios mío, Dios mío, por que me has abandonado?". De hecho, en su lecho de muerte, alguien le pregunta: "Conchita, y sus relaciones con Jesús?", Y ella responde: "...como si nunca nos hubiéramos conocido". . Conchita muere el 3 de marzo de 1937 teniendo 74 años de edad. |
||||||||||
![]() |
||||||||||