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Ana María Gómez Campos

Una Religiosa con un Ideal

Carlos Díaz Rodríguez*

La Sierva de Dios Ana María Gómez Campos, co-fundadora con el P. Félix de Jesús Rougier de la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo, fue una religiosa que vivió con entrega su identidad sacerdotal, es decir, su vida como religiosa, maestra, mujer y fundadora fue siempre marcada por la Espiritualidad de la Cruz, lo anterior, debido a que ella aprendió a vivir el mensaje de la Cruz del Apostolado con un tinte sacerdotal que le permitió acoger a muchas personas, especialmente a un gran número de padres de familia, profesores(a) y alumnos(a) de sus colegios así como a numerosos sacerdotes que siempre buscó ayudar.

 

En la Madre Ana María encontramos una perfecta conjugación entre una gran preparación intelectual y una verdadera sencillez, lo cual nos muestra, la importancia de sabernos preparar en la fe y en la ciencia para sacar adelante la misión que el Padre Dios nos ha regalado sin perder esa sencillez tan propia de la Santísima Virgen María quien, a pesar de ser la Madre de Dios, nunca perdió la humildad.

 

Es tiempo de plantear en la Familia de la Cruz un tema que siempre será de gran trascendencia: el apostolado con los jóvenes, un apostolado que la Madre Ana María vivió con gran pasión a través de los Colegios que ella fundó así como con cada joven que se fue encontrando. Hoy por hoy los Colegios de la Familia de la Cruz tienen un reto importante: “renovarse en la fe y en el nivel académico para seguir formando almas sacerdotales” y en la vida de la Madre Anita, quien fue una profesora incansable, encontramos un ejemplo de una religiosa que, sin perder el sentido de su vocación, supo innovar y crear instituciones que respondieran a los desafíos de la sociedad sin olvidar la importancia de una sólida educación en la fe que fuera asertiva, es decir, una formación católica que lejos de saturar a los alumnos y alumnas fuera, de hecho, interesante y abierta.

 

Quienes conocieron a la Madre Anita comentan que ella ponía todas sus habilidades para cumplir verdaderamente con su misión y es que, a la luz de la verdad, podemos descubrir que seguir a Jesús no consiste nada más en repetir oraciones sino en poner todas nuestras capacidades a favor del reinado del Espíritu Santo.

 

Como Ana María era contemplativa logró dar origen a diversas instituciones que garantizaran la formación de muchas generaciones con aquel tinte sacerdotal que ella supo llevar en lo más profundo de su ser. La Iglesia necesita de católicos emprendedores y en Ana María encontramos un testimonio muy alentador debido a que ella fue una mujer que no perdió nunca su fe, a pesar de las múltiples pruebas que tuvo que enfrentar a lo largo de su vida, pruebas tales como su enfermedad en los ojos que la tuvo recluida en una habitación por un año así como su problema en el oído que fue curado por intercesión de María de Guadalupe.

 

La gran pasión de Ana María fue: Formar generaciones desde los Colegios de su Congregación y participar en los seminarios para la formación de los futuros sacerdotes, pasión que vivió hasta su muerte acaecida el 24 de marzo de 1985. En los colegios ella encontraba su campo de misión, lo mismo que en los seminarios, porque fue la inspiración carismática que recibió y que dejó como herencia espiritual a sus hijas.

 

Que la capacidad emprendedora y contemplativa de la Madre Ana María Gómez Campos, aquella religiosa enamorada de María Madre de la Divina Gracia, nos anime a seguir adelante en la consolidación de la Familia de la Cruz, especialmente en el apostolado con los jóvenes y en la misión de los Colegios que llevan la Espiritualidad de la Cruz como línea directriz.

 

“Enséñame Señor a hacer tú voluntad”

Sierva de Dios Ana María Gómez Campos, F.Sp.S.

 

 

Carlos Díaz Rodríguez*

 

*Actualmente soy miembro del grupo de Espíritu y Vida, el cual es asesorado por la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo. Conocí la Espiritualidad de la Cruz al ser alumno del Instituto Rougier (Veracruz) que actualmente atienden las Hijas del Espíritu Santo, las cuales fueron fundadas, por el Venerable P. Félix de Jesús Rougier M.Sp.S. y la Sierva de Dios R.M. Ana María Gómez Campos, F.Sp.S.


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