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. Mons. Luis Ma. Martínez Rodríguez
Director espiritual de Concepción Cabrera de Armida
(Nota ilustrativa en la Cuenta de conciencia, tomo 45, p. 474)
Rafael Ledesma Barajas M.Sp.S
1. Datos Generales: Nació el 9 de junio de 1881, en la hacienda de los Molinos de Caballero de Tlalpujahua, Mich.
Ingresó al seminario de Morelia a los 9 años, ahí realizó todos sus estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote el 20 de noviembre y cantó su primera Misa el 25 de diciembre de 1904.
En octubre de 1905 se le dio el cargo de prefecto de disciplina del seminario y en 1906 el de Vicerrector donde permaneció hasta 1919, y a partir de esa fecha fue Rector hasta 1932.
Se le confió el cargo de administrador apostólico de Chilapa, de diciembre de 1922 a septiembre de 1923, debido a la renuncia del Obispo Francisco Campos y Ángeles.
El 30 de septiembre de 1923 fue consagrado Obispo titular de Anemurio y auxiliar de Mons. Leopoldo Ruiz y Flores, Arzobispo de Michoacán. Fue preconizado Arzobispo titular de Mistia y Coadjutor de la Arquidiócesis de Morelia, con derecho a sucesión, el 10 de noviembre de 1934.
A la muerte de Mons. Pascual Díaz Barreto, el Sr. Martínez fue preconizado Arzobispo de la Arquidiócesis de México, el 20 de febrero, y tomó posesión de la misma, el 14 de abril de 1937. Fue encargado de los negocios de la Delegación Apostólica ante la Santa Sede en México, de 1937 a 1949. En 1950 declinó el honor del Cardenalato. Fue nombrado Arzobispo Primado de México, el 29 de junio de 1951.
Poseía grandes dotes de orador sagrado y fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Supo ganarse honrosamente la amistad de los gobernantes de Michoacán y los Presidentes de la República. Murió el 9 de febrero de 1956, en la Ciudad de México. El 7 de mayo de 1985, tuvo lugar la Apertura del Proceso de Canonización del Siervo de Dios Luis María Martínez Rodríguez, y su Clausura fue el 9 de febrero de 1994.
2. Director de Concepción Cabrera de Armida: Después de casi ocho años y medio (1917-1925) de dirección espiritual con Mons. Emeterio Valverde, CCA (= Concepción Cabrera de Armida) acepta dejarlo cuando éste ya no pudo dirigirla (CC 45, 374-375: 7 julio 1925). Con Mons. Martínez, último Director que tuvo, duró 11 años y 8 meses, hasta su muerte, el 3 de marzo de 1937.
El primer encuentro de CCA con Mons. Martínez, fue el 4 de noviembre de 1923, en la ciudad de México (CC 44, 135B-136A). Se vieron en dos ocasiones más durante 1924 y 1925 (CC 45, 4: 27 enero 1924; 45, 166-167: 30 abril 1925). Por fin, del 1 al 10 de julio de 1925, Mons. Martínez le dio ejercicios espirituales, por primera vez, en la Casa General de las Religiosas de la Cruz, mientras él pasaba unos días en la ciudad de México (CC 45, 181-473). Esta circunstancia fue decisiva, pues el día 10, último de los ejercicios, “me entregó Nuestro Señor a mi Director Monseñor Martínez”, como ella misma afirma (CC 59, 98); es también “el día en que de manera solemne lo acercó Dios a las Obras de la Cruz” (CC 59, 103: carta 8 julio 1932; cf. 45, 374-378. 474-475; 63, 176).
En esa misma fecha del final de los primeros ejercicios, Mons. fue llamado a ser “religioso de la cruz” (CC 45, 474: 10 jul. 1925) y se preparó “a hacer sus votos como de religioso, adecuándolos a su estado...” (CC 46, 81: 19 oct. 1925). Más tarde, los renovó (CC 48, 363-365: 17 sept. 1927), y pasados unos meses, hizo en forma privada, sus votos perpetuos como Misionero del Espíritu Santo, el 8 de diciembre de 1927 (CC 50, 20). De corazón, fue Misionero del Espíritu Santo, mas no canónicamente (cf. las notas de J.G. Treviño, en: Mons. Luis María Martínez, Divina Obsesión, 1959, pp. 69-70. 281. Id., Diario espiritual, 1969, pp. 176-177).
Por deseo expreso de Jesús, CCA aceptó como “nuevo hijo” espiritual a Monseñor Martínez, al cual, Jesús mismo le dio el título de “hijo de la luz” (CC 45, 356-358: 6 julio 1925; cf. 48, 149 330. 348-349). “¿Para qué le di aquel título de la luz? –pregunta Jesús– Para que la esparza a diestra y siniestra, no sólo con su palabra, sino utilizando esta doctrina [de la Cruz] que te he dado para santificar y salvar” (CC 54, 8-9: 18 nov. 1929; cf. p. 13). Y Monseñor asegura: “Dios me ha dado luz para conocer su alma de usted, y el espíritu de la Cruz”. Igualmente CCA expresa: “Cuánta luz derrama Dios sobre él, para mi pobre alma” (CC 52, 199. 327; cf. 54, 57-58).
Efectivamente se percibe en innumerables páginas del Diario espiritual de CCA, que este Director estaba dotado de una clarividencia notable en cosas de espíritu, “por haberle dado el título de luz –afirma el Señor– (que en abundancia se la he dado para penetrar en lo espiritual y divino) y por mis altos fines” (CC 54, 13). Los documentos revelan al Director santo, sabio, y sumamente experimentado en esta materia (fue también Director del Beato Rafael Guízar y Valencia y de la Sierva de Dios María Angélica Álvarez Icaza, VSM).
Con el buen humor que le caracterizaba, Mons. Martínez reconoce también para sí mismo, el título que le daban de “El Señor de las Miserias”, equivalente a decir “El Señor de la Indulgencia y de la Misericordia” (CC 63, 136: carta del 14 abril 1935; J.G. Treviño, Monseñor Martínez. Semblanza de su vida interior, 1956, p. 99). “Con ser mi especialidad, según dicen, la doctrina acerca de las miserias, Nuestro Señor me da mayores luces acerca de este punto” (CC 57, 110-111: carta del 26 agosto 1931). Eligió como leyenda de su escudo episcopal: “Cum infirmor, tunc potens sum” (Cuando soy débil, entonces soy fuerte, 2 Co 12, 10; cf. CC 53, 28; 66, 90).
3. Características de esta dirección espiritual: Es necesario destacar cómo Mons. Martínez desempeñó con suma responsabilidad su papel de Director de esta mujer llamada a una grande santidad, quitando estorbos y promoviéndola audazmente hacia la consumación de la obra de Dios en ella. “(...) en él te he dado luz, apoyo, seguridad, consuelo, y cuanto tu alma necesita” (CC 58, 6: 2 enero 1932). “Yo formé a esa alma para ti, para que te llevara a Mí rompiendo los lazos que te detenían” (CC 46, 31: 17 sept. 1925).
La invita a que acepte los terribles sufrimientos participados del Corazón de Jesús, según el plan de Dios: “por eso Jesús la quiere ciega para que sufra plenamente –le explica el Señor Martínez– ; pero, para que tenga luz sin que le impida el sufrimiento, me dio a mí la luz” (CC 61, 190: carta del 24 marzo 1924).
Pasadas seis experiencias anteriores de dirección espiritual que humildemente pidió CCA (1893-1925) Mons. Martínez, dócil al Espíritu Santo, retomó el hilo de las gracias de Dios en ella, dando especial relieve a la encarnación mística, como la “gran gracia”, la “gracia de las gracias”, la “gracia central” de su vida y eje conductor de los designios de Dios en ella: “En la encarnación mística, y en torno de esa gran gracia debe girar mi vida y todo en mí ha de ser irradiaciones de lo mismo” (CC 45, 118. 203. 279; 60, 155). Aún en los últimos años, le corrigió la “humildad pasada”, en cuanto le impedía ver de frente a Dios y a las gracias recibidas, y vivirlas, sobre todo la encarnación mística con todas sus consecuencias (cf. CC 63, 137: 14 abril 1935, nota corresp., y los ejercicios de ese año).
De su unión íntima con el Verbo deriva la maternidad espiritual respecto de Jesús, y por Él, respecto de los sacerdotes y de muchas almas (cf. 47, 283; 48, 336-338).
El Director ayudó a desarrollar en ella, las actitudes y consecuencias de tal maternidad (véanse los ejercicios espirituales de 1927: “Ser madre”). Por lo mismo, llegada la hora de Dios, ella comprendió la riqueza de su participación en el sacerdocio místico (CC 52, 370-374) y se ofreció como víctima por la Iglesia y, en especial, por los sacerdotes (CC 47, 162; 56, 386). El Director vigilará entonces el cauce de una fecundidad espiritual sin fronteras en favor del cuerpo místico de Cristo: “Ofrezca a Jesús sin cesar, y ofrézcase y ofrézcanos con Él. Abra su alma para que quepamos allí sus numerosos hijos de todas clases, entre los cuales se cuentan todos los sacerdotes; ya lo sabe” (CC 50, 349: carta del 21 enero 1928; 62, 203; 64, 58A).
En forma gráfica le propone el símbolo que caracteriza su espíritu y misión, y que marca admirablemente las etapas de su vida espiritual: “Esa cruz viviente del Apostolado, es usted con sus obras, con sus almas, con el Jesús íntegro que el Espíritu Santo formó místicamente en el alma de usted” (CC 60, 223; cf. 221-225; 361-363: 14 y 25 marzo 1933). Su Director la exhorta a que llegue al remate de esa escala misteriosa.
4. Algunos hechos que destacan en este periodo: El conflicto religioso en México (1926-1929), y sus implicaciones en los años sucesivos, no impidieron ni la numerosa correspondencia de dirección espiritual entre ambos (1923-1937), ni las once tandas de ejercicios espirituales que ella recibió (cf. CC 60, 34-35), desde 1925 hasta poco antes de su muerte, siempre en Morelia (con excepción de la primera vez, en México), quedando por escrito en su Cuenta de conciencia, cada reflexión de Monseñor Martínez y las impresiones y comentarios de ella.
Mons. Martínez fue gran conocedor de la espiritualidad de la Cruz por su ciencia y experiencia. A este respecto, leyó las Cuentas de conciencia de CCA desde su inicio (1893 ss.) (cf. CC 1, 368; 50, 338-340. 342-344. 350. 352) y se ofreció a hacer un “índice analítico” de las mismas para uso de los Misioneros (CC 48, 366-368; 59, 140.141). Este Director conoció muy de cerca las numerosas confidencias sacerdotales que comienzan el 23 de septiembre de 1927 y que sintetizan el espíritu de las Obras de Cruz. Los destinatarios son todos los sacerdotes. Fueron consideradas por él, y por otros Obispos, como de inspiración divina.
Por una dignación del Señor, participó él mismo de la gracia de la encarnación mística concedida a CCA. Le fue anunciada una gracia de unión transformante, el 21 de septiembre de 1915 (desposorios espirituales). Después de un proceso de purificaciones y de preparación más próxima (cf. CC 46, 32-33; 18 sept. 1925), experimentó el inicio de la gracia como en germen (matrimonio espiritual) (cf. CC 48, 44-48: 25 marzo 1927); y por fin la consumación de la misma, la gracia central de su vida, el 21 de septiembre de 1927, la encarnación mística (cf. CC 49, 3. 13: 21 y 22 sept. 1927; 55, 29-31: 25 dic. 1929. Véanse, al respecto, las anotaciones del P. J.G. Treviño en: Monseñor Martínez. Semblanza de su vida interior, 1956, pp. 85. 160-168). Luis Ma. Martínez, Divina Obsesión, 1959, pp. 265-266. 289; Id., Diario espiritual, 1969, pp. 28-30. 157-158).
Desde el inicio de esta dirección espiritual, Mons. Martínez fue consciente de haber contraído “una santa obligación de ayudar a las Obras” según sus posibilidades (cf. CC 45, 377). Durante su visita a “La Cuna de las Obras de la Cruz”, descubrió la importancia que tienen en la Iglesia, su vocación a las mismas y se comprometió “con mayor dedicación y fidelidad” a la misión que el Señor le concedía entonces para trabajar en ellas (CC 59, 68-70: carta del 12 mayo 1932). Este director promovió, interpretó y, de alguna manera, sistematizó con maestría la doctrina de la Espiritualidad de la Cruz, por los diálogos, la predicación y sus escritos en el ámbito de las Obras de la Cruz (cf. CC 59, 141-142).
5. Término de esta dirección espiritual: Monseñor estuvo dispuesto a darle este acompañamiento hasta el último suspiro de ella: “Ya verá cómo Nuestro Señor le envía el alivio, así se lo pido. Cuídese y atiéndase, pero en caso de agravarse espero telegrama para ir" (CC 55, 44: carta del 14 enero 1930). Así sucedió efectivamente, el 3 de marzo de 1937.
6. Conclusión: Este Director hizo honor a su carisma de “hijo de la luz” y dio su tiempo y puso todo su empeño en llevar a cabo los designios de Dios en un alma de elección con una misión de trascendencia eclesial. Él tuvo el privilegio de ser el Director que orientó a CCA hasta la consumación de la obra de Dios en ella.
Lo que sabemos de esta dirección, sobre todo por los testimonios escritos que se conservan, permanece como un rico patrimonio para la historia de la espiritualidad en favor de aquellas personas llamadas por Dios, de manera particular, a una vida espiritual más elevada y más fecunda.
(DirMartínezL-M_CCA.wpd) {CP-FV/ Armida/ Directores} [A-55/02]
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