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| SILENCIOS...
Yo que amé tanto el Silencio
porque el silencio estaba
de poesía saturado;
yo que tanto lo he amado
porque tiene
no sé qué de sublime y divino,
porque arrebata al alma cuando sabe adueñarse
de su incierto camino;
yo que he amado tanto
el silencio que vela un dolor ignorado,
el silencio del grito y el silencio del llanto;
pensé que había robado
su virginal belleza a los silencios todos,
pensé que había logrado
penetrar su sentido
en todos sus aspectos, sus maneras y modos,
pero se había perdido
un silencio a mi mente,
el más puro, el más santo,
un silencio elocuente,
que llenaba
todo mi ser a diario
de un deseo insaciable de amor y de martirio...
un silencio que es fuente y un silencio que es lirio:
el divino silencio del Sagrario.
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